La relación entre territorio y cuerpo es estrecha. Los accidentes geográficos suelen
relacionarse con las zonas del cuerpo. Valles, montañas, desiertos, así como
temperaturas, climas, van trazando una trama íntima entre cuerpo y territorio.
Muchas expresiones cotidianas dan cuenta de esta relación. "Se me hizo una laguna. "
Calor de volcán en el pecho o en el corazón. Cataratas. Arenas o arenillas en el riñón.
"Corriente" sanguínea. Llorar a mares. Cavidades, fosas, cavernas, crestas y hoyos
pueblan las descripciones anatómicas.
La literatura despliega múltiples ejemplos del entrecruzamiento entre lo humano y el
territorio que habita. Sentimientos que brotan de las rocas, lágrimas y ríos que surcan los
desiertos, temblores y amores que desafían montañas.
La poesía encuentra dolor en campos devastados y piedras preciosas en miradas
femeninas.
Un gran poeta no es más que un artista que de la arena escarbada en que gritan,
gesticulan y pugnan anhelos divinos y apetitos brutales, recoge un poco de arcilla
ensagrentada y convulsa y hace de ella una imagen en que respira una hermosura trágica.
Si el espíritu tuviera también su geología, cada poesía sería el carácter peculiar más
precioso de una formación, el supremo distintivo en el yacimiento de una edad.
MAPA FANTASMATICO CORPORAL
Esta complejísima relación entre cuerpo y territorio no es meramente descriptiva o poética,
no pretende ilustrar o colorear una imagen o sensación corporal. Por el contrario, esta
fusión entre lo humano y la naturaleza reviste de identidad lo humano. Le da anclas y
vuelo, le da continencia ya su vez contenido, en gestos, temperaturas, palabras.
En el abordaje corporal-dramático, esta temática no es tomada como referente casual o
anécdota, sino que las palabras territorio-cuerpo conforman una unidad que posibilita la
consolidación de la corporalidad, le da materia, color, textura, recorrido, olores. Es
imposible hablar del cuerpo desde otro lugar que no sea la metáfora y esta metáfora
arranca, o echa raíces, o vuela, a partir del territorio universal que habitamos.
Elegimos como metodología de trabajo para edificar este vínculo entre cuerpo y territorio,
representar el cuerpo como un mapa.
Denominamos mapa fantasmático corporal a esta representación que cada uno hace de
su cuerpo, teniendo como referencia una superficie territorial real o imaginaria.
Este procedimiento permite espacializar la imagen inconsciente del cuerpo. Pasado,
presente, futuro transitan en recuerdos, sensaciones que adquieren dimensión, forma,
color, en la representación del mapa.
Decimos fantasmático porque el cuerpo que el mapa revela cabalga entre la materialidad
corporal, anatómica, biológica y las fantasías depositadas en él.
Tiene una organicidad propia. Puede llegar a tener el cerebro en los pies, la lengua de
otro, o la muñeca de la infancia en las mejillas. Es revelador de fantasmas, donde el
cabalgamiento entre cuerpo de realidad biológico y cuerpo de la fantasía, del deseo, es
inseparable, hay empalme corporal-fantasmático que el trabajo corporal tendería a
rescatar.
Hay temáticas que indagamos especialmente en la representación de ese mapa. Estas
temáticas constituyen un indicador de r la conformación de la imagen. A partir, por
ejemplo, de las temáticas de la frontera, el todo y sus partes y los opuestos, podemos
bocetar un recorrido personal que hace a la conformación de la imagen corporal, los
límites de mi territoriedad frente al afuera, la unidad de la imagen corporal a partir del todo
y sus partes y la dimensión que tiene la fragmentación de la imagen al replantear .las
zonas o divisiones territoriales y los opuestos como modos de balancear la imagen
corporal entre la vida y la muerte, entre su destrucción y su preservación.
El tema de recorrer la frontera, los límites, no sólo nos .conecta con la demarcación, "lo
propio frente a lo ajeno", sino que podemos entender frontera como marca que separa
desde hueso-músculo hasta relajación-tensión, zonas queridas-rechazadas, personapersonaje,
consciente-inconsciente, etc.
Esta modalidad se propone trabajar sobre los opuestos múltiples en relación con el sujeto
y posibles de ser encarados desde muy distintas perspectivas. Desde una perspectiva
corporal, podríamos investigar cuáles son para cada uno estas fronteras, cuáles son las
zonas fronterizas, qué significa la cercanía o lejanía de ellas. "Hasta aquí soy una, de la
cintura para abajo no me reconozco " o "la mitad de mi cara me gusta, la otra me produce
tristeza ".
En este relevamiento fantasmático van apareciendo bordes, cortes, nudos, aristas, como
si ese cuerpo fragmentado que en el espejo adquirió su imagen aparente y completa fuera
revelán- dose, reapareciera ante los propios ojos cargados de historia, recuerdos,
emociones.
Otro tema que el mapa explica es el de las zonas y los opuestos, que remite a las propias
subdivisiones, a las fragmentaciones que cada uno establece en su cuerpo. "Cabeza y el
resto" o "de la cintura para arriba y la cintura para abajo" o "de adelante soy uno, de
espaldas soy otro".
A veces estas zonas aparecen como opuestos o como si se enfrentaran, por ejemplo,
manos calientes frente a pies fríos o cabeza activa, intestinos pasivos.
Otro tema es el que se refiere a la imagen que cada uno constituye en esa zona, a la
figurabilidad que adquiere esa parte del cuerpo. Estas imágenes, producto de sensaciones
y percepciones, dan la consistencia, la coloración del mapa, la población imaginaria que
habita en cada zona.
"Yo tengo miles de grillos en los hombros ", "yo, en cambio, siento pequeños cantos
rodados ".
Estas imágenes, al compartirlas, al visualizarlas en el dibujo, al personificarlas y
dramatizarlas, al colocarles una máscara, posibilitan su decodificación. Echar luz sobre
una sensación, o dar palabra a un temblor sordo, va dando figurabilidad, estructura,
lenguaje. Así podríamos hablar de una lectura corporal no porque el código sea
transparente y directo o porque cada punto o zona o a cada sensación le corresponda una
palabra, emoción o interpretación, esto sería un reduccionismo y un positivismo del cual la
problemática corporal está profundamente alejada.
El todo y sus partes plantean la temática de la frontera y los opuestos; ya su vez estos
temas están contenidos en opuestos existenciales entre la vida y la muerte..
Desde el trabajo corporal, el abordaje específico a esta temática tiene que ver con la
vivencia de estructuración y desestructuración de la imagen corporal. .
Pensar el cuerpo como territorio, susceptible de reelevarse y representarse en un mapa
que revela y oculta nuestra historia y que tiene grabadas las huellas en cada zona no es
más- que una modalidad de aproximarnos a la temática vida-muerte desde un recorrido
que profundiza en el cuerpo el objetivo del trabajo.
La lucha entre los opuestos, la consideración de la frontera, la tridimensionalidad del
cuerpo en relación con espacio y tiempo son algunos itinerarios para desenmascarar la
muerte alojada en la vida. Dicotomías pensables desde el lugar de máscara, como
anverso y reverso de nuestra existencia. Facetas múltiples, caleidoscópicas donde vida y
muerte confluyen, se oponen y dramatizan en el escenario corporal de nuestra historia.
La consigna puede ser "llenar" o transformar esa silueta según siente su cuerpo. Dándole
crayones y marcadores.
Surgen entonces importantes temáticas ya planteadas al hablar de mapa fantasmático.
Por ejemplo; el terna de la frontera, ya que la silueta es un límite que separa dos espacios:
el adentro y el afuera.
El terna de la fragmentación de la imagen surge de las subdivisiones que cada uno traza,
suelen desenmascararse zonas diferenciadas por trazos y colores.
Estas subdivisiones pueden señalar específicamente la relación entre parte derecha o
parte izquierda del cuerpo corno temática, siempre presente entre las diferencias y
similitudes entre ambos lados. A veces, las sensaciones diferentes de Un lado frente a
otro se traducen en figuras representadas corno una línea djvisoria y con rasgos opuestos.
Estas siluetas, que se transforman en una impronta del propio cuerpo, cobran sentido
específicamente según el Contexto en que se utilizan.
La finalidad que tiene utilizar el dibujar, los objetos, el modelado, las telas, es liberar la
verbalización de los afectos y posibilitar la expresión de los conflictos y tensiones. No son
interpretados desde una perspectiva Psicoanalítica sino tenidos en cuenta por su función
mediadora entre el sujeto y su imagen inconsciente del cuerpo
(Dolto).
CUERPO, TERRITORIO ESCENICO
El cuerpo-territorio es representado en el mapa: puede dibujarse, completarse en una
silueta, modelarse en arcilla, armarse con objetos o conformarse como un collage. Pero,
además, adquiere dimensión escénica cuando empieza a poblarse de personajes: seres
pequeños o gigantescos que nos habitan, que se instalan plácida o penosamente en
cualquier rincón del cuerpo y que, a medida que se desarrolla el trabajo corporal, van
haciendo escuchar sus voces, sus sonidos. Se perfilan personalidades que, abarcando
diferentes escenarios y épocas, representan nuestro propio "drama " o historia
dramatizada en el cuerpo.
Esta posibilidad de corporizar los personajes que nos habitan permite, por ,la magia de la
representación, desalojarlos de sus escondites ep el cuerpo y verlos en escena, solos o
interactuando, sufriendo o riéndose, adquiriendo identidad propia. Este "desalojo" pone de
manifiesto las relaciones con el propio cuerpo, las características vinculares de ciertas
zonas y los matices y energías que adquieren.
Pobladores ancestrales y futuros se hacen presentes en el cuerpo-escenario.
Tomado del Libro El Cuerpo Territorio Escénico
Elina Matoso
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